22 juliol, 2021 / La designación del nuevo ministro de Exteriores de España no entusiasma en Marruecos. Sólo ha producido alguna tímida reacción en algunos corrillos políticos alauitas transcurridas casi dos semanas del relevo de la anterior titular de Exteriores, Arancha González Laya. El nombramiento del nuevo inquilino del Palacio de Santa Cruz, de Madrid, José Manuel Albares, está provocando un estruendoso silencio que contrasta con el ruido mediático de la crisis migratoria en Ceuta de hace dos meses y el estallido de una crisis bilateral que se verá como continúa en esta segunda parte del juego.
La victoria de Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, el pasado 4 de mayo, obligó a Pedro Sánchez a ponerse las pilas para paliar los numerosos errores cometidos por su partido durante aquella contienda electoral. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es un político con una gran capacidad de resiliencia y, a la vez, puede exhibir una gran frialdad. Esto es lo que hizo en la última remodelación de Gobierno que, mientras descabezaba la estructura del Ejecutivo anterior, hacía gala de saber lo que le convenía para llegar sano y salvo hasta el 2024. Tres vicepresidentas muy potentes, acompañadas de experimentadas alcaldesas socialistas, de éxito, marcarán el nuevo camino político para llegar con acierto a la próxima cita con las urnas. Y vencer.
El punto esencial de esta estrategia ha sido sustituir a los independientes con los que Sánchez contaba, por los mejores militantes del PSOE con un sólido recorrido interno y, dejar atrás lo que no vale. Entre los militantes con un excelente perfil destaca José Manuel Albares, que desde el minuto uno empezó tendiendo puentes a nuestros vecinos del Sur, sin, por el momento, con demasiado éxito.
El nuevo ministro de Asuntos Exteriores no es del todo desconocido para las autoridades del reino alauita aunque la prensa marroquí de estos últimos días se pregunta en tono desafiante: ¿quién es José Manuel Albares? A nadie se le escapa que la crisis entre Madrid y Rabat no se ha resuelto todavía, la reunión de alto nivel España-Marruecos fue suspendida sine die y no existe interlocución entre las cancillerías
Sin agua, sin luz, con muy poca conexión a Internet y rociada día sí y día también con materiales nauseabundos, tóxicos y peligrosos está todavía en pie, en Bojador, Sáhara Occidental, la casa de la familia Ahl Khaya, después de más de 250 días de asedio. Allí vive, junto a su madre de 84 años, su hermana Louaara y un sobrino, la activista saharaui Sultana Jaya, presidenta de la Liga Saharaui para la defensa de los Derechos Humanos y la Protección de la Riqueza. La familia ha confirmado a 'El Siglo' que ha denunciado al ministro del Interior por "el deterioro de la situación sanitaria y las cargas del régimen del ocupante marroquí propios de los regímenes dictatoriales de todo el mundo".
Fuentes oficiales del Frente Polisario han añadido que "no esperamos nada del Gobierno español con este cambio de ministro. A lo largo de la historia de la ocupación del Sáhara Occidental (SO) hemos sido traicionados y abandonados a nuestra suerte. Sentimos mucha desconfianza frente a todos los gobiernos que ha tenido España. España se deja presionar por la UE y se debería sentir libre en la UE". La prensa marroquí afín al régimen ya se preguntaba el mismo fin de semana del cambio de gobierno en España si bastaría la salida de González Laya para frenar la crisis entre Rabat y Madrid. Desde Rabat se sigue insistiendo en que el Gobierno español debe acercar su posición a la de Donald Trump –que firmó una declaración reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el SO– que el nuevo inquilino de la Casa Blanca todavía no ha desautorizado.
El nuevo ministro de Asuntos Exteriores no es del todo desconocido para las autoridades del reino alauita aunque la prensa marroquí de estos últimos días se pregunta en tono desafiante: ¿quién es José Manuel Albares? A nadie se le escapa que la crisis entre Madrid y Rabat no se ha resuelto todavía, la reunión de alto nivel España-Marruecos fue suspendida sine die y no existe interlocución entre las cancillerías. Desde Rabat la felicitación al nuevo ministro de Exteriores español se hace esperar. Las autoridades marroquíes son conscientes de que más allá de los errores personales de la antigua titular de Exteriores, el responsable último de la diplomacia española se llama Pedro Sánchez. A partir de ahora, vamos a ver quién desempata el partido.