28 novembre, 2019 / Europa afronta un lustro decisivo. El cambio climático, las guerras comerciales y la desaceleración económica plantean serios desafíos a la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha planteado un gabinete 'geoestratégico' con tres grandes vicepresidencias ejecutivas. Dos de ellas las asumirán dos pesos pesados de la política europea. El laborista holandés Frans Timmermans tendrá a su cargo la política de cambio climático, mientras que la liberal danesa Margrethe Vestager se hará cargo de Mercado Digital y Competencia. Von der Leyen quiere encarar Europa hacia lo digital con una economía sostenible.El calentamiento del planeta se está disparando. Desde la Cumbre de París, los políticos no han hecho los deberes y el planeta pagará la factura. Para convencer al mundo global de que esto no será así Madrid espera al vicepresidente Timmermans para que explique cómo liderará la UE un Pacto Verde Europeo ('Green Deal'), que presentará durante los cien primeros días de su mandato, para permitir al continente prescindir de los combustibles fósiles en un futuro situado en 2050, como pide el Parlamento Europeo. La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) que arranca esta semana en la capital de España será el primer gran escenario global en el que la nueva Comisión Europea explique sus principales desafíos: descarbonizar y reverdecer la economía haciéndola más sostenible, controlar el poder de los gigantes tecnológicos y compensar las consecuencias de la desaceleración económica que tantas heridas dejó en las clases medias del sur del continente. Von der Leyen anunció en su día que dirigiría una Comisión muy política. Seguramente lo hará. Pero tiene que ser cauta.
La efusiva felicitación que le dedicó al líder del PP español, Pablo Casado, en el último Congreso de su partido, la CDU, en Leipzig (Alemania) puede pasarle factura. Hasta ahora, los anteriores presidentes del órgano ejecutivo, de la Unión Europea (UE) tuvieron siempre un gusto exquisito en subrayar que el principal órgano ejecutivo de la UE actúa colegiadamente y habla en nombre de Europa y no de ninguna opción política, ni del Estado miembro del que se procede. Von der Leyen calificó de gran victoria para Europa los resultados del PP de Casado cuando sólo cosechó una honrosa segunda posición a mucha distancia del vencedor.
Von der Leyen buscó un equilibrio de género, geográfico y de familias políticas. Pero el Ejecutivo europeo que ha iniciado su andadura este primero de diciembre es el más politizado de los que se han formado hasta ahora, con tres vicepresidentes ejecutivos, uno socialista, una liberal y uno 'popular'. Del resto de los vicepresidentes, hasta un total de ocho, el que tiene más poder real es Josep Borrell como alto representante de la Política Exterior y de Seguridad Común, porque dispone del Servicio de Acción Exterior.
Con un mes de retraso, tres bajas en el camino, sin alcanzar la igualdad de género que prometió y con una silla vacía por la ausencia del representante británico, la alumna aventajada de la mujer más influyente de Europa, la canciller federal de Alemania, Angela Merkel, llega a Bruselas para marcar perfil propio. En su último discurso en la Puerta de Brandeburgo aprovechó para reivindicar el papel de la OTAN, 24 horas después de que el presidente francés Emmanuel Macron la diera prácticamente por 'finiquitada'; dar visibilidad a la cooperación, a los migrantes, así como reconstruir puentes con Estados Unidos y definir las relaciones exteriores con China.
Muchos retos son los marcados. Esperemos que no se le olvide prepararse para debatir con la ciudadanía capitaneada por Greta Thunberg, y hacer frente a las protestas juveniles mundiales y las huelgas escolares que ya han empezado a despuntar.